¿En qué momento de la vida decidí hacer la gracia y adorar
al sapo? Encima, ahora, se cree Dios. Y que me perdona, dice. Y en cuanto me doy la
vuelta, el cabrón aprovecha para echarme un mal de ojo. Joder, y yo que solo quería
curar heridos. Véase mi look de hoy. Bueno, en realidad no. Cebra infiltrada.
Pero vamos… ¡La madre que me parió! Aclaración, dos puntos. Mi madre dice que
no me parió, que me sacaron, por lo que, con esa expresión no se siente
mencionada. Fin de la aclaración. ¡La que he liado cebrita! Aunque la culpa es
mía, toda enterita, porque ¿a qué cebra se le ocurre poner sapos en altares?
Pues total que esta mañana ni café del autobar. Viene el
caracol. Que creo que pasa a ser babosa. Asunto que se tratará en el comité de
teletubbies. Porque los teletubbies hacen amigos y las cebras también. Total
que caracol también quiere su altar. Porque no es menos que un sapo, pero casi
babosa. Les podía juntar, a ver si Darwin hacía su efecto y los extinguía a los dos. Y, perdona Darwin, ya que estamos, permíteme recordarte que tenemos el asunto de
los monos pendiente.
Total que entre altares e iglesias, la cebra se queda sin
manada. Pero piensa. Porque es muy inteligente. Aunque bueno, la regla de la
mano derecha todavía no la domina. Pero piensa y dice… ¡Coño! ¿Cómo no me había
dado cuenta? ¡Tengo bolso! ¡Ya entiendo por qué me repudia la manada! ¡Es que soy
todo una mujer sin pelo! ¡Joe! ¡Zoe Cebra! ¡Qué movida y qué contenta estoy!
¡Ya lo entiendo todo! ¡Soy mujer-dios!
Y ya… liada máxima, sin frenos por el ascensor. Porque el
riesgo nos mola. Por eso y porque nadie le dice a la cebra que el bolso no se
llena por si solo de llaves, tarjetas, dinero o tickets de metro. Y os podéis imaginar la cara de subnormal que se le queda cuando le toca pensar cómo cojones vuelve a la cueva con quince céntimos en monedas de uno, dos y cuatro. Y ya está. Nada más. Alli tirada en el zoo. Como figurica de Belén. Apunte. Cebra,
tienes la colección entera. Cierro apunte. Sin pelo, sin sol y sin manada. Y
tampoco dinero. Ni tarjetas. Ni llaves de la cueva. Ni tickets de metro.
Y entones me cago en el sapo, en el caracol y en aquel que
me dio un bolso. Y también en aquel que me dijo que le daba vergüenza que los
pollos pidieran hogar y duros en la calle. Y lo peor, es que ahora, encima, me toca escalar.
"Que gusto dejar que el sol me despierte, dar un descanso al
maldito reloj. Tener por delante toda un mañana moldeando con mimo
ese ritual. Saltar a la calle buscando algún plan que se sienta con
fuerzas para aguantarme el tipo.
Hoy va a ser un gran día, puede ser especial. Que hoy va a ser, hoy
va a ser, hoy va a ser, hoy va a ser un gran día."
Ceremonia – Mala Reputación
Notas varias:
1.
La canción es con la que he empezado el día. Ya
prometía.
2.
Mis agradecimientos a los rescatadores, gracias
a ellos el ente escalador, está en la cueva. Sin pelo, sin sol y sin manada,
pero con dinero, tarjetas, llaves y tickets de metro.
3.
Cebra no pienso pedirte perdón porque luego mira
la que se lía. Eso sí prometo no salirme nunca, nunca del camino de migas.