viernes, 18 de diciembre de 2015

Incendio.

Pollos. No somos nada más que pollos malcriados para servir de alimento a lagartos muertos de hambre. Pollos que buscan ser lagartos y pollos que aceptan su condición de pollo.

Joder, ¡Qué puta mierda!

Ardo.

Ardo y me quemo.

Y es que todas las vidas son escaleras. Madera. Acero. Mármol. Caracoles y lineas rectas. Y al fin y al cabo simples escaleras. Pero hoy jodería algún peldaño.

Ardo.

Estoy ardiendo. Y el humo ya choca contra el techo.

Animales tontos. Muy tontos, pero no más que pobres pollos malcriados subiendo escaleras de lagartos muertos de hambre. Pisando pollos para llegar bien arriba. ¿Es que nadie entiende que el pollo nació condenado a ser pollo?

Y no lo entiendo y me quemo.

Números, matemáticas y físicas. No hubo mejor combustible para tan torpe comburente. Perdemos valores y fabricamos telesillas justificándonos detrás de números vacíos. Que pena me doy.

Ardo.
Ardo y ya no quedan ni cenizas.



Y he perdido la cabeza, y, ahora, me siento más ligera.


"Theres no peace, little comfort, no ones shoulder, not a wrinklings of a time that made you colder. I'm not saying much i tried hard thats all i do tried and waited then got tired thats about it, whit my time, whit my time."
Several Shades Of Why - J Mascis 

martes, 24 de noviembre de 2015

¡Sapos y centellas! ¡Qué cebra!

¿En qué momento de la vida decidí hacer la gracia y adorar al sapo? Encima, ahora, se cree Dios. Y que me perdona, dice. Y en cuanto me doy la vuelta, el cabrón aprovecha para echarme un mal de ojo. Joder, y yo que solo quería curar heridos. Véase mi look de hoy. Bueno, en realidad no. Cebra infiltrada. Pero vamos… ¡La madre que me parió! Aclaración, dos puntos. Mi madre dice que no me parió, que me sacaron, por lo que, con esa expresión no se siente mencionada. Fin de la aclaración. ¡La que he liado cebrita! Aunque la culpa es mía, toda enterita, porque ¿a qué cebra se le ocurre poner sapos en altares?

Pues total que esta mañana ni café del autobar. Viene el caracol. Que creo que pasa a ser babosa. Asunto que se tratará en el comité de teletubbies. Porque los teletubbies hacen amigos y las cebras también. Total que caracol también quiere su altar. Porque no es menos que un sapo, pero casi babosa. Les podía juntar, a ver si Darwin hacía su efecto y los extinguía a los dos. Y, perdona Darwin, ya que estamos, permíteme recordarte que tenemos el asunto de los monos pendiente.

Total que entre altares e iglesias, la cebra se queda sin manada. Pero piensa. Porque es muy inteligente. Aunque bueno, la regla de la mano derecha todavía no la domina. Pero piensa y dice… ¡Coño! ¿Cómo no me había dado cuenta? ¡Tengo bolso! ¡Ya entiendo por qué me repudia la manada! ¡Es que soy todo una mujer sin pelo! ¡Joe! ¡Zoe Cebra! ¡Qué movida y qué contenta estoy! ¡Ya lo entiendo todo! ¡Soy mujer-dios!

Y ya… liada máxima, sin frenos por el ascensor. Porque el riesgo nos mola. Por eso y porque nadie le dice a la cebra que el bolso no se llena por si solo de llaves, tarjetas, dinero o tickets de metro. Y os podéis imaginar la cara de subnormal que se le queda cuando le toca pensar cómo cojones vuelve a la cueva con quince céntimos en monedas de uno, dos y cuatro. Y ya está. Nada más. Alli tirada en el zoo. Como figurica de Belén. Apunte. Cebra, tienes la colección entera. Cierro apunte. Sin pelo, sin sol y sin manada. Y tampoco dinero. Ni tarjetas. Ni llaves de la cueva. Ni tickets de metro.




Y entones me cago en el sapo, en el caracol y en aquel que me dio un bolso. Y también en aquel que me dijo que le daba vergüenza que los pollos pidieran hogar y duros en la calle. Y lo peor, es que ahora, encima, me toca escalar.

"Que gusto dejar que el sol me despierte, dar un descanso al maldito reloj. Tener por delante toda un mañana moldeando con mimo ese ritual. Saltar a la calle buscando algún plan que se sienta con fuerzas para aguantarme el tipo.
Hoy va a ser un gran día, puede ser especial. Que hoy va a ser, hoy va a ser, hoy va a ser, hoy va a ser un gran día."  
Ceremonia – Mala Reputación

Notas varias:
1.      La canción es con la que he empezado el día. Ya prometía.
2.      Mis agradecimientos a los rescatadores, gracias a ellos el ente escalador, está en la cueva. Sin pelo, sin sol y sin manada, pero con dinero, tarjetas, llaves y tickets de metro.
3.      Cebra no pienso pedirte perdón porque luego mira la que se lía. Eso sí prometo no salirme nunca, nunca del camino de migas.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Migas.

Camino recto. Veneración general al camino recto. Al corto, rápido. Al más directo. Y yo ya me he perdido. Espera un segundo que pongo el GPS. Y vuelta al camino recto, al corto, al rápido y al más directo. Un metro. Dos. Quince metros, y mierda, hemos chocado y vuelvo a estar perdida. Perdida y también perdedora. De esas de GPS escacharrado. Vuelvo a lanzar los dados y otro puto seis. Vuelta a empezar. Camino recto. Menosprecio singular al camino recto. Al corto, rápido. Al más directo. Vueltas y vueltas y llegar mareada otra vez al principio, sin poder parar de reir. 

Sorpresa. El sapo no entiende nada. Saca el mapa y lo marca. Perdido. Jodidamente perdido. Setecientos treinta y cuatro días de espejos sin esquinas que no puede reemplazar ningún mapa de gasolinera. Perdido. Jodidamente perdido. Pero tranquilo, aún te queda otra oportunidad. Migas.

Migas. Si, migas. Migas de pan que marcan caminos rectos, cortos y de muchas curvas. Para que todos se mareen y nadie pueda parar de reír. Porque somos perdedores. Muy perdedores. Pero no perdidos. Por que tenemos migas. Si, migas. Migas de pan que marcan ese camino recto. Corto. Muy corto y de muchas, muchas curvas. 





Y otra vez estoy en la primera casilla. Camino recto. Veneración general al camino recto. Muy mareada. Camino recto. Corto, rápido y con curvas. Ya he dejado de ver con nitidez. Camino recto. Corto, rápido y con muchas curvas pero con pocas migas ya que lo marquen.

Y sinceramente... me la suda.


"Y por eso les llevo la contraria. Y por eso me vuelvo del revés. Siempre voy a contracorriente, y en la noche, color yo quiero ver, y apartarme más de la gente, y alejarme de todo en lo que creo y olvidar la manera de volver. Ay, ay, ay, ay, ay, camino recto por el más torcido vengo derecho."
Contra Todos - Robe

lunes, 5 de octubre de 2015

Garabatos

Garabatos. Grises, azules y el subrayador naranja encima. Habitaciones con relojes sin segundo y muchos garabatos. En el suelo lápices sin grafito, y es que ya nadie dibuja ideas. Humo, mucho humo. Tanto humo que cuesta respirar. O quizás es que faltan relojes para ello. Garabatos en los techos y la hormiga acaba perdiendo la orientación.
Y todo gira, y nada para. Los garabatos lo cubren todo y la hormiga acaba convirtiéndose en oveja sin rebaño. Y en el suelo los lápices desaparecieron, porque las ideas ya solo son humo negro, y muy denso, de ese que cuesta respirar. Porque el minutero en esta ciudad corre más. Y no hay tiempo.  Y tampoco mar. Ni ideas. Solo ovejas sin rebaño recorriendo escaleras sin final. Y garabatos. Muchos garabatos.



Y es que olvidamos las brújulas entre tanto humo. Y los mapas que siendo hormigas dibujamos. Y los relojes con segunderos. Y el mar. Quizás solo es que crecimos, y que olvidamos. Quizás solo es que crecimos aprendiendo a correr sin preocuparnos de saber como parar.

"Los recuerdos se fueron y, del tiempo que pasó, ni recuerdo aquel cielo ni tampoco su olor. Que no, que no, que no."
...Y Rozar Contigo - Robe 

sábado, 30 de mayo de 2015

Definición

Perdí lo poco que tuve y retuve. Destino que nunca permitió tener. Quizás es que la propiedad nunca existió, y que somos simplemente fronteras entre esa y aquel. Polvo. Aire. Silencio y escaleras. Y en el mostrador, ponme tres, por favor. Son cuatro mil.

Paré hace mucho a beberme segundos en el sofá haciendo girar al mundo del revés. Soledad y miedo al futuro. Mundo de gigantes para alguien tan pequeño. Y no lo entiendo. Bajo al subsuelo y ya perdí el mapa del cajón. Ahora sí, ya no hay quien me encuentre. Suspiros. Solo polvo. Quizás aire. Muchos silencios y peldaños que nunca saben donde van.

Veinticinco y muchos segundos de sofá. Experiencia. Madurez. Te escuchaba, ahora solo te oigo. Sigues doblando los veinticinco como quien dobla camisetas en el local comercial. Suena Bosé en la Dial mientras se oxida el cartel de se vende libertad.

Nunca supe elegir la mejor opción, jamás tuve las cosas claras. Siempre vi muchos ojos contando demasiadas historias y creo que en este cuento de la vida nunca hubo buenos y malos, solo príncipes perdidos buscando finales de perdices. Y yo no tengo nada. Quizás tampoco lo quiero tener. Acepto mi destino de no ser acertada y de darme cabezazos contra la pared. Lucho contra dragones y princesas, y he vuelto a perder el reloj.




Experiencia. Seguias hablando. Me pides experiencia. Currículums de segundos vacios. Veinticinco. Ya lo dije. Veinticinco. Me miras y no me ves. Te veo perdido entre demasiados espejos. Soledad donde solo estas tú. Diferente soledad es la que me acompaña a mi. Soledad de gentes que caminan demasiado rápido. Soy rara. Diferente. O quizás demasiado igual. Y es que me importa todo demasiado. Y es que me importa lo que pienses de mi. Y también en el que cajón en el que me colocas. Y es que, al final todo son listas y definiciones.

Y me importa todo demasiado, o quizás ya me haya dejado de importar quien me lee. Y es que no tengo miedo a perder a quien nunca tuve. Y es que no quiero tener lo que nunca me perteneció. Y de verdad, que es que yo no quiero ser quien nunca fui.


"Ha vuelto a naufragar una botella que adentro escrito está"
Qué tal? - Ciclonautas 


miércoles, 6 de mayo de 2015

Búho.

En algún momento le cogí el gusto a la papiroflexia. Quizás porque la papiroflexia es la manera más fácil de llevar las ideas de papel a algo dimensional. Ideas que pueden volar. Aunque poder nunca fue querer, y el unicornio acaba croando en la charca.

Eternamente el unicornio será unicornio. Eternidad como sinónimo de presente absoluto. Presente que se mira desde unos ojos que lo cuentan todo. Porque la objetividad es utopía. Y utopía es un unicornio. Porque aunque el unicornio siempre sea unicornio, nunca se verá como tal. Demasiados ojos. Grandes, pequeños, marrones y azules. Muchos ojos. Y los ojos solo generan opiniones. Opiniones que dicen verdades personales.Verdades y opiniones que hacen del unicornio, rana.

Quizás el unicornio nunca llega a croar en la charca. Quizás nunca existieron las ranas. Mucho menos los unicornios. Y no están lloviendo monos a todas horas, que yo hablo de ranas y de unicornios. Silencio.


Más silencio. Las lunas cambiaron planetas por estrellas, y por un momento, se siente ingravided.
¿Es que el unicornio dejó ya la charca?

Y nunca fue una alegría sentir la ingravided de esta manera. Ingravided provocada por tanta superficialidad. Esa que te impide ver que, un poco más allá, en la charca, todavía brillan los ojos del que, vestido de blanco, debía dedicarse a galopar.

Pero, ¿quién decide lo que se debe y no se debe? ¿quién nos llama ranas si solo somos búhos que esperan? Nos cansamos del día a día y acabamos viviendo de los sueños. Creando unicornios a partir de ranas y chocando con todas las paredes. Y es que no habrá resultado mejor cuando empiezas a subir sin saber bajar. Habitantes de mundos sin locos con ideas que nunca pudieron volar.


"Solitario silencio, mediodía desierto, rumores próximos y lejanos a la vez."
 Mundo Sereno - Julio Bustamante







martes, 10 de marzo de 2015

Hámster


Hoy me dibujé un mapa. Un mapa de ríos y edificios en ruinas. También los dibujé de colores. Con palmeras en montañas. Mapa de rebaños de cabras y caminos. Y es que, hoy, no me encontraba. Me sentía desorientada, agotada, demasiado agotada.

Hámster salvaje en un mundo de jaulas. La puta rueda no deja de girar ¿Qué currículum hace falta?

Y que no se lleven mi mapa, que yo hoy me pierdo. Mapa de ríos sucios y de carreteras secundarias. Que me lo dejen aquí, que en mi mapa esta el mundo como yo lo veo.

Rebaños de ovejas con demasiado líder. Pero solo somos hámsters. Hámsters que damos vueltas en la rueda. ¿A cuánto sale el título de pastor?

Por favor, devolvedme mi mapa.

Y es que ya nada vale nada. Las palabras son caras y las vidas se apagan. Sólo somos hámsters. Salvajes o no salvajes. Pero solo hámsters. Hámsters que dan vueltas en la rueda.



Nada tiene sentido y mucho menos mi mapa. Esto es una carrera en círculos y nadie valora nada. Ya no quiero ni mapas. Tampoco quiero escaleras. Quiero irme lejos. Lejos y sola. Quiero dejar de ver tanto paso hacia atrás.

Y es cuando has tomado la decisión y a punto estás de tomar el camino de charcos, cuando oyes al de las plumas largas que te grita: "AGUANTA"

"Preguntale que añora y en qué piensa cuando llora. Preguntale si el tiempo, cambia o sigue lloviendo."
Mi Espíritu Imperecedero - Extremoduro

sábado, 31 de enero de 2015

Peldaños.

A veces, me siento en el tercer peldaño de la escalera, que es de madera, no de acero. Porque las escaleras que suben hacia arriba, sirven, también, para bajar. Bajar tan abajo que casi solo entras tú. Tú y tú. Y en el tercer peldaño me gusta sentarme para estar muy cerca de mi. Donde solo casi entro yo. Yo y yo. Y es que yo, casi soy polvo. Energía pura que pocas veces se domina.

Normalmente, me siento en el ultimo escalón de la escalera que no es de madera, ni de acero. Escalera que ni siquiera es mía. Y desde allí lo veo todo. No intervengo. Solo miro. Y en el último peldaño de la escalera me gusta sentarme para estar muy cerca de mí. Porque solo entro yo. Yo y tú. Y allí, no hay nada más que polvo. Energía pura capaz de cambiar el mundo.

Otras veces, me siento en el primer peldaño de la escalera, que es de acero y no de madera. Y es fría. Porque más abajo de donde casi solo entras tú, solo entro yo. Yo y yo. Y en el primer escalón me gusta sentarme para estar muy cerca de mi. Porque solo entro yo. Y allí, solo soy polvo. Energía pura que tiene miedo.





Y yo no quiero miedos. Aunque a veces, yo, los tengo. Miedos que crea el futuro y que vence el presente. Pero yo no quiero miedos. Aunque a veces, tú, los tengas. Pero yo no quiero miedos. Y yo tampoco quiero miedos por mi. Aunque a veces, tú, y también yo, los tengamos. Y solo quiero que te atrevas, que me permitas. Y que, cuando lo necesites, bajes al ultimo peldaño de la escalera, que te pares en el tercer escalón y que, a ratos, lo veas todo desde arriba.


"Bailo descalzo en los tejados... Aunque a veces asusta, otras disfruto, me gusta. Sigo soñando."
Soñar, desear, atreverse - Doctor Deseo

jueves, 15 de enero de 2015

Punto y coma.

Que jodido es luchar contra escorpiones, cuando eres una rana.
Que jodido es luchar contra escorpiones cuando eres un escorpión que se cree rana.
Y no quieres ser escorpión. Pero lo eres con tu propia rana, esa rana que tu creaste con tus sueños.




Compañero, dame tira.