sábado, 31 de enero de 2015

Peldaños.

A veces, me siento en el tercer peldaño de la escalera, que es de madera, no de acero. Porque las escaleras que suben hacia arriba, sirven, también, para bajar. Bajar tan abajo que casi solo entras tú. Tú y tú. Y en el tercer peldaño me gusta sentarme para estar muy cerca de mi. Donde solo casi entro yo. Yo y yo. Y es que yo, casi soy polvo. Energía pura que pocas veces se domina.

Normalmente, me siento en el ultimo escalón de la escalera que no es de madera, ni de acero. Escalera que ni siquiera es mía. Y desde allí lo veo todo. No intervengo. Solo miro. Y en el último peldaño de la escalera me gusta sentarme para estar muy cerca de mí. Porque solo entro yo. Yo y tú. Y allí, no hay nada más que polvo. Energía pura capaz de cambiar el mundo.

Otras veces, me siento en el primer peldaño de la escalera, que es de acero y no de madera. Y es fría. Porque más abajo de donde casi solo entras tú, solo entro yo. Yo y yo. Y en el primer escalón me gusta sentarme para estar muy cerca de mi. Porque solo entro yo. Y allí, solo soy polvo. Energía pura que tiene miedo.





Y yo no quiero miedos. Aunque a veces, yo, los tengo. Miedos que crea el futuro y que vence el presente. Pero yo no quiero miedos. Aunque a veces, tú, los tengas. Pero yo no quiero miedos. Y yo tampoco quiero miedos por mi. Aunque a veces, tú, y también yo, los tengamos. Y solo quiero que te atrevas, que me permitas. Y que, cuando lo necesites, bajes al ultimo peldaño de la escalera, que te pares en el tercer escalón y que, a ratos, lo veas todo desde arriba.


"Bailo descalzo en los tejados... Aunque a veces asusta, otras disfruto, me gusta. Sigo soñando."
Soñar, desear, atreverse - Doctor Deseo

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