Normalmente, me siento en el ultimo escalón de la escalera que no es de madera, ni de acero. Escalera que ni siquiera es mía. Y desde allí lo veo todo. No intervengo. Solo miro. Y en el último peldaño de la escalera me gusta sentarme para estar muy cerca de mí. Porque solo entro yo. Yo y tú. Y allí, no hay nada más que polvo. Energía pura capaz de cambiar el mundo.
Otras veces, me siento en el primer peldaño de la escalera, que es de acero y no de madera. Y es fría. Porque más abajo de donde casi solo entras tú, solo entro yo. Yo y yo. Y en el primer escalón me gusta sentarme para estar muy cerca de mi. Porque solo entro yo. Y allí, solo soy polvo. Energía pura que tiene miedo.
Y yo no quiero miedos. Aunque a veces, yo, los tengo. Miedos que crea el futuro y que vence el presente. Pero yo no quiero miedos. Aunque a veces, tú, los tengas. Pero yo no quiero miedos. Y yo tampoco quiero miedos por mi. Aunque a veces, tú, y también yo, los tengamos. Y solo quiero que te atrevas, que me permitas. Y que, cuando lo necesites, bajes al ultimo peldaño de la escalera, que te pares en el tercer escalón y que, a ratos, lo veas todo desde arriba.
"Bailo descalzo en los tejados... Aunque a veces asusta, otras disfruto, me gusta. Sigo soñando."
Soñar, desear, atreverse - Doctor Deseo

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