martes, 15 de julio de 2014

Polvo.

Quiero desnudarme. Y después quiero bajarme. Y cuando los dedos de mis pies toquen el polvo, correr. Y pensar que solo está el polvo y yo. Y después, correr sin pensar. Correr sin preocuparme. Porque aquí solo estamos el polvo y yo. Y hacerlo aquí. Y estar solo el polvo y yo. Y alrededor millones de ojos más perdidos buscando el siguiente escalón. Y, si, de repente parar, y comprarme una escalera.





Y, ¿ahora? Ahora estoy aquí, desnuda. Pero no corro. Pero no corro porque no me da la gana, que esas cosas me cansan. Y estoy aquí, a oscuras, en mi cueva. Entre polvo. Entre mucho polvo. Tocando con los dedos de los pies tanto polvo. Y no hay ojos que me miren. Porque a nadie le intereso. Y me la suda. Me la suda mucho. Y es que estoy cansada de mis preocupaciones y de mis propias rutinas. Y quiero pillar velocidad y no parar de bailar ska.

"Maldita rata malnacida. No te comprendo."
Rata - Guadalupe Plata

domingo, 29 de junio de 2014

Pronto.

Un domingo cinco de la tarde. Un bus. Cita perfecta. La miras mientras la radio suena. Ojos perdidos y tras ellos los verdes de sus montañas.

- Prometiste sonreír.

Pero ella no está ahí. Esta lejos. Cada vez más lejos. Sobre baldosas mojadas. Bajo un cielo gris. Calles estrechas y con un cartón de don Simon en las manos.

- Prometiste sonreír. 

Se muerde el labio. Se vuelve a acomodar en su sitio. Y con la mirada más pérdida que antes, te pide por favor que hoy no.

- Pronto... Te lo prometo... pronto.

Pero ella no está ahí. Esta lejos. Con las martens de las que nunca se separaba. Sonríe por un segundo. Demasiadas noches en aquel bar oscuro como para tener secretos. También está con ellos. Cervezas, café y poco más. Tampoco hace falta. Y la sinceridad que nunca puede faltar. Ni eso, ni aquella mesa.

Agur... agur... y susurrando un pronto cerró sus ojos.





Tuviste que decirme adiós, calles hundidas a mis pies, para echarte en falta hasta la muerte.
Corazón de Tango - Doctor Deseo 

jueves, 26 de junio de 2014

Más monos.

A mi todo en esta vida me parece muy mono. Cada vez más mono. Y a mi cada vez me dan más asco los monos. Pero los miro. Porque no me queda otra. Y ya se que existen más opciones, pero no es el tema. Tome ya opción de vida.

Y no me gustan los monos. Ya lo expliqué. Pero los miro. Y están por todas partes. Parece que Dios finalmente existe y debe conocer el uso del control ce control uve. Monos, monos y monos. No hay mucho más. Todos monos.

Y no los trago. De verdad, es que es superior a mi. Pero los miro. Y alli están. Monos elegantes con coches monos y muy caros. Y con sus monas muy monas y muy bien vestidas. Y con sus casas monas enormes. Y con sus cinco monitos muy monos también. Seres superiores del mundo mono. Dioses monos. Y monos menos elegantes aspirando llegar a ser también dioses monos. Y monas que quieren ser monas monas y tener cinco o seis monitos con una cartera muy mona y muy llena. Monos que comen monos y monos que se dejan comer para estar más cerca del cielo. Monos sin cerebro nacidos para ser dioses.

Al final, lo dicho, todos monos. No se cuelgan de árboles, pero siguen siendo monos. Monos de manadas de no más de un mono. Pero monos que, al fin y al cabo, son la Raza Superior. ¡Joder! Es que es la raza que Dios creó.



Y yo los miro. Aunque cada vez me produzcan más rechazo. Pero los miro. Y voy de rama en rama comiendo plátanos y creando mi manada. Yo no nací con sangre divina. 
Pero los miro y me pregunto... ¿Y si la Raza Superior no cumple con las leyes de Darwin?

"Yo no soy uno más. Paren que me quiero bajar."
 Aun Puedes Gritar - No Relax

jueves, 12 de junio de 2014

Pausa.

Y he decidido que no me gustan las rutinas. Ni correr por la vida buscando un tal mañana.

Yo quiero parar.





Y disfrutar viendo como pierdes cada uno de tus pelos...


"No sé qué cojones me agobia, voy según dice el calendario."
Locura Transitoria - Extremoduro

jueves, 30 de enero de 2014

Ciento veinte

Y llegas a los veintitrés y medio con la sexta metida. Mierda. Semáforo en rojo. Veinte, diecinueve, dieciocho, ¡joder! ¡hostia puta!, no sé porque han puesto uno aquí..., cinco, embrague, cuatro, metes primera, tres, dos, pisas acelerador y ¡por fin! Carretera y manta. La de siempre. La de todas las siete y media. Rutina matinal con los cuatro semáforos de siempre que te amargan el camino. Subes la radio. Se acabaron los semáforos por hoy. Y desde entonces ritmo constante. Te acomodas en tu asiento y ciento veinte.



Hoy es martes pero podría ser jueves o lunes o miércoles o incluso sábado. No hay cambios. Solo velocidad. Ciento veinte, ciento veinte, ciento veinte... Ni canciones, ni conclusiones... solo velocidad... ciento veinte, ciento veinte, ciento veinte...