domingo, 1 de mayo de 2011

Vivir

Los platos, cazuelas, ollas y sartenes por fregar, la montaña de ropa por lavar y los miles de libros y apuntes tirados entre los tres habitáculos esperan pacientes mientras te observan. Porque tu estás allí, tirada en el sofá, con la mirada perdida, ajena a tu desorden. Pero tu no estás allí, tú estás lejos, a quinientos kilómetros por lo menos, intentando ordenar una historia en la que te faltan piezas.
Es difícil convivir con pensamientos desordenados, con sentimientos que no logras entender. Es difícil vivir sin entender, sin plantearse el por qué de lo que sucede. Tu lo sabes, y por eso llevas tiempo impidiéndote vivir con rabietas, pensando, o que tu eres gilipollas, o que el de al lado lo es por ti. Y sí, es difícil llevar a cabo el cometido, es difícil no dejar el paso a la rabia cuando los sentimientos duelen, es difícil, mucho. Vivir de manera objetiva nunca fue tarea fácil.



Y cuando cae la pieza que faltaba, sonríes, tomas la decisión, tecleas una respuesta y te levantas. Separas la montaña de ropa sucia en tres, como te enseño tu madre, blanco, color y oscuro. Detergente, antical y suavizante. Programa 4. La lavadora comienza a girar, pero tu ya estás enjabonando platos, cazuelas, ollas y sartenes. Los libros y apuntes suspiran desde su posición, ya poco tiempo les queda ahí.
Y es que, vivir siendo leal a tus principios nunca fue fácil.


"Y nun quiero llorar, ¡nun quiero! que ya estoy farta, que ya se que les llágrimes nun ganen batallas"
Desakato - Mañana Fría