Y no me gustan los monos. Ya lo expliqué. Pero los miro. Y están por todas partes. Parece que Dios finalmente existe y debe conocer el uso del control ce control uve. Monos, monos y monos. No hay mucho más. Todos monos.
Y no los trago. De verdad, es que es superior a mi. Pero los miro. Y alli están. Monos elegantes con coches monos y muy caros. Y con sus monas muy monas y muy bien vestidas. Y con sus casas monas enormes. Y con sus cinco monitos muy monos también. Seres superiores del mundo mono. Dioses monos. Y monos menos elegantes aspirando llegar a ser también dioses monos. Y monas que quieren ser monas monas y tener cinco o seis monitos con una cartera muy mona y muy llena. Monos que comen monos y monos que se dejan comer para estar más cerca del cielo. Monos sin cerebro nacidos para ser dioses.
Al final, lo dicho, todos monos. No se cuelgan de árboles, pero siguen siendo monos. Monos de manadas de no más de un mono. Pero monos que, al fin y al cabo, son la Raza Superior. ¡Joder! Es que es la raza que Dios creó.
Y yo los miro. Aunque cada vez me produzcan más rechazo. Pero los miro. Y voy de rama en rama comiendo plátanos y creando mi manada. Yo no nací con sangre divina.
Pero los miro y me pregunto... ¿Y si la Raza Superior no cumple con las leyes de Darwin?
"Yo no soy uno más. Paren que me quiero bajar."
Aun Puedes Gritar - No Relax

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