martes, 24 de noviembre de 2015

¡Sapos y centellas! ¡Qué cebra!

¿En qué momento de la vida decidí hacer la gracia y adorar al sapo? Encima, ahora, se cree Dios. Y que me perdona, dice. Y en cuanto me doy la vuelta, el cabrón aprovecha para echarme un mal de ojo. Joder, y yo que solo quería curar heridos. Véase mi look de hoy. Bueno, en realidad no. Cebra infiltrada. Pero vamos… ¡La madre que me parió! Aclaración, dos puntos. Mi madre dice que no me parió, que me sacaron, por lo que, con esa expresión no se siente mencionada. Fin de la aclaración. ¡La que he liado cebrita! Aunque la culpa es mía, toda enterita, porque ¿a qué cebra se le ocurre poner sapos en altares?

Pues total que esta mañana ni café del autobar. Viene el caracol. Que creo que pasa a ser babosa. Asunto que se tratará en el comité de teletubbies. Porque los teletubbies hacen amigos y las cebras también. Total que caracol también quiere su altar. Porque no es menos que un sapo, pero casi babosa. Les podía juntar, a ver si Darwin hacía su efecto y los extinguía a los dos. Y, perdona Darwin, ya que estamos, permíteme recordarte que tenemos el asunto de los monos pendiente.

Total que entre altares e iglesias, la cebra se queda sin manada. Pero piensa. Porque es muy inteligente. Aunque bueno, la regla de la mano derecha todavía no la domina. Pero piensa y dice… ¡Coño! ¿Cómo no me había dado cuenta? ¡Tengo bolso! ¡Ya entiendo por qué me repudia la manada! ¡Es que soy todo una mujer sin pelo! ¡Joe! ¡Zoe Cebra! ¡Qué movida y qué contenta estoy! ¡Ya lo entiendo todo! ¡Soy mujer-dios!

Y ya… liada máxima, sin frenos por el ascensor. Porque el riesgo nos mola. Por eso y porque nadie le dice a la cebra que el bolso no se llena por si solo de llaves, tarjetas, dinero o tickets de metro. Y os podéis imaginar la cara de subnormal que se le queda cuando le toca pensar cómo cojones vuelve a la cueva con quince céntimos en monedas de uno, dos y cuatro. Y ya está. Nada más. Alli tirada en el zoo. Como figurica de Belén. Apunte. Cebra, tienes la colección entera. Cierro apunte. Sin pelo, sin sol y sin manada. Y tampoco dinero. Ni tarjetas. Ni llaves de la cueva. Ni tickets de metro.




Y entones me cago en el sapo, en el caracol y en aquel que me dio un bolso. Y también en aquel que me dijo que le daba vergüenza que los pollos pidieran hogar y duros en la calle. Y lo peor, es que ahora, encima, me toca escalar.

"Que gusto dejar que el sol me despierte, dar un descanso al maldito reloj. Tener por delante toda un mañana moldeando con mimo ese ritual. Saltar a la calle buscando algún plan que se sienta con fuerzas para aguantarme el tipo.
Hoy va a ser un gran día, puede ser especial. Que hoy va a ser, hoy va a ser, hoy va a ser, hoy va a ser un gran día."  
Ceremonia – Mala Reputación

Notas varias:
1.      La canción es con la que he empezado el día. Ya prometía.
2.      Mis agradecimientos a los rescatadores, gracias a ellos el ente escalador, está en la cueva. Sin pelo, sin sol y sin manada, pero con dinero, tarjetas, llaves y tickets de metro.
3.      Cebra no pienso pedirte perdón porque luego mira la que se lía. Eso sí prometo no salirme nunca, nunca del camino de migas.

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