Y todo gira, y nada para. Los garabatos lo cubren todo y la hormiga acaba convirtiéndose en oveja sin rebaño. Y en el suelo los lápices desaparecieron, porque las ideas ya solo son humo negro, y muy denso, de ese que cuesta respirar. Porque el minutero en esta ciudad corre más. Y no hay tiempo. Y tampoco mar. Ni ideas. Solo ovejas sin rebaño recorriendo escaleras sin final. Y garabatos. Muchos garabatos.
Y es que olvidamos las brújulas entre tanto humo. Y los mapas que siendo hormigas dibujamos. Y los relojes con segunderos. Y el mar. Quizás solo es que crecimos, y que olvidamos. Quizás solo es que crecimos aprendiendo a correr sin preocuparnos de saber como parar.
"Los recuerdos se fueron y, del tiempo que pasó, ni recuerdo aquel cielo ni tampoco su olor. Que no, que no, que no."
...Y Rozar Contigo - Robe

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