miércoles, 14 de noviembre de 2012

Muda o poco cuerda

Hoy escribo en primera persona. Si señores, pero es que estoy preocupada. No sé si es que soy muda o estoy poco cuerda, pero llevo una temporada que parece que solo me escuchan las paredes. Aunque... es verdad que ellas estuvieron siempre a mi lado. Bueno... menos esa vez que me fui con la bicicleta a la viña. Ahí, las hijas de puta no aparecieron, aún sabiendo que no me gusta hablar con las plantas, que son seres vivos, y me da mal rollo que sepan mis movidas. Pero bueno, que ya me da igual, ahora no vivo con vegetales, y casi me he reconciliado del todo con las cuatro escuchadoras inertes que me rodean. A lo que íbamos, que yo creo que en realidad, ni estoy muda, ni poco cuerda, que este afán de hablar con las paredes se remonta a cuando tenía justo un año menos que ahora, cuando aprendí a no sentirme sola. Era mirar al lado... esperad que piense... la derecha es la mano con la que escribo que debería ser la del pirsin, entonces la de las pulseras es la izquierda, por lo tanto Chocolatitos estaba en el lado mmm.... ¡DERECHO! y ¡púm! aparecer ahí mi pequeño bollo marrón Chocolatitos, o mirar al... si con Chocolatitos era el derecho...mmm.... lado izquierdo y... ¡púm! mi pingüino Ramón. Ellos si que me escuchaban, absorbiendo en su cuerpo translucido palabras y asintiendo a todo... Daba igual el que... que ellos si, si, si, si...
Luego me aprendí el truco, lo sobreutilicé y me dejó de molar aquello de ser una diosa de la sabiduría.




Y no se si es que soy yo que me va hablar a seres inertes que sin comer, ni beber, ni reproducirse, disfrutan de la vida que les doy o que el mundo es demasiado sordo para una tipa andrajosa y sin peinar, pero son las doce y ocho y Mario levanta la cabeza, me mira y..."¿¿Ehhh?? ¿¿Decías algo??"

"Alguien pinta las paredes desnudas mientras grita frases de libertad"
Las paredes - Parabellum

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