lunes, 14 de noviembre de 2011

Esta soy yo

Perroflauta, drogadicta, mala compañía, y peor influencia, me han llamado por no vestir como mandan los escaparates del Berskha, ni llevar el peinado marcado en series de Antena3 para adolescentes sin criterio. Soy esa chica que se rapa, va con pantalones rotos, camisetas recortadas, pinchos por todas partes y que gasta su tiempo en manifestaciones. Sí, soy esa hija que muchos padres jamás desearían tener. Y es que esta falta de estilo a la hora de vestir y mis pocas horas perdidas en peluquerías, me convierten para los ojos de muchos en un despojo social que grita frases antisistema en una acera bajo los efectos de mil drogas legales e ilegales mientras chupa del bote del sistema que critica. Tópicos y prejuicios.




A falta de la entrega del proyecto fin de carrera para tener bajo el brazo en tiempo récord, un título de ingeniera técnica de minas, con una nota media que sorprendería a muchos de los que creen que todos los que llevan cresta dedican su tiempo a beber y drogarse, utilizo gran parte de mi tiempo libre a informarme sobre el mundo y a luchar por lo que creo. Sí, paso horas y horas leyendo que el mundo no es tal cual nos lo cuentan en la tele y como cuatro señores muy adinerados nos tienen atados con los hilos de nuestra ignorancia para manejarnos a su antojo. Y, por suerte o por desgracia, soy mujer con sangre, caliente o fría, que no se puede quedar parada obedeciendo a estos cuatro mangarrianes que dirigen la función, así que, mientras que, música oscura, llena de berridos y sin cantantes de voz angelical, que no dice cosas bonitas, pero que enseña más que cualquier hora en clase de religión, hace de banda sonora, lucho por cambiar el mundo, bajo unos ideales basados en principios, que anteponen las personas a un nivel de vida por encima de la media, despertando conciencias dormidas de borregos que todavía no han aprendido a pensar.

Y que me llamen lo que quieran, que yo me siento orgullosa de ser como soy, de tener personalidad para ir por la calle como me da la gana, de tener principios por los que luchar, de impedirme prejuzgar lo que no conozco, y de no ser otro maniquí del Stradivarius preocupado únicamente por lo que ocurre en mis cuatro o cinco redes sociales.

Y no, no me drogo.

"Lo veo muy jodido pero no puedo aceptar que todo está perdido, no les dejaré ganar"
 Despertar - Dakidarría

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